DECLARACIÓN PARA EL IMPULSO
DE LA ECONOMÍA, EL EMPLEO, LA
COMPETITIVIDAD Y EL PROGRESO
SOCIAL
Madrid, 29 de julio de 2008
eclaración para el impulso de la economía, el empleo, la competitividad y el progreso social
EL CONTEXTO ECONÓMICO Y DEL EMPLEO EN ESPAÑA
La economía española ha pasado de crecer y crear empleo a ritmos
intensos, con tasas de crecimiento entre las mayores de Europa, a
experimentar una fuerte desaceleración que ha provocado un
importante impacto negativo tanto en la actividad de las empresas
como en el empleo.
Por un lado, la economía internacional se viene deteriorando desde
mediados de 2007, al coincidir el aumento de los precios del petróleo
y de las materias primas con los problemas financieros originados en
el mercado hipotecario de los Estados Unidos. Estos factores han
dado lugar a aumentos de las presiones inflacionistas, acompañados
por el endurecimiento de las condiciones crediticias, que están
afectando especialmente a España.
Por otro lado, la crisis en el sector de la construcción residencial en
España está incidiendo negativamente en el crecimiento y en el
empleo. Este ajuste, que comenzó en 2006, se aceleró
significativamente desde finales de 2007, con un fuerte impacto en la
actividad económica y el empleo.
En la situación económica española, la crisis se está reflejando en un
significativo aumento del desempleo, en un incremento de las
dificultades de acceso al crédito y en unos tipos de interés más
elevados. Asimismo se constata una importante desaceleración del
consumo, en un contexto de elevado endeudamiento de las familias y
las empresas. Además, el repunte de la inflación, vinculado
esencialmente a nuestra mayor dependencia del petróleo y a la
subida internacional de los precios de las materias primas, supone un
empobrecimiento de nuestro país y está teniendo efectos negativos,
especialmente para determinados colectivos. Todo ello, en una
situación en la que la economía mantiene un notable diferencial de
inflación con los países de nuestro entorno.
No obstante, la economía española cuenta con importantes fortalezas
acumuladas en lo últimos años mediante un esfuerzo conjunto, y que
deben de ayudar a superar estos desafíos. Entre ellas cabe destacar
una extensa fuerza laboral con un mayor nivel de cualificación
respecto a períodos anteriores; empresas cada vez más modernas,
dinámicas e internacionalizadas y un sistema financiero capitalizado y
solvente, junto a nuestra pertenencia a la Unión Europea. Además,
entre las fortalezas está sin duda el Diálogo Social, que el Gobierno y
los interlocutores sociales convienen en reforzar y dotarlo de mayor
relevancia ante la nueva situación.
Declaración para el impulso de la economía, el empleo, la competitividad y el progreso social
RETOS A AFRONTAR EN LA SITUACIÓN ACTUAL
La principal preocupación y prioridad del Gobierno y de los
interlocutores sociales es el empleo y la apuesta por un modelo de
crecimiento económico equilibrado y duradero, basado en la mejora
de la competitividad.
Debemos sentar las bases para impulsar la recuperación del
crecimiento económico y potenciar un modelo productivo que apueste
por la innovación, el desarrollo tecnológico y el valor añadido, de
forma que aumente la productividad de la economía, el empleo y la
calidad del mismo.
Dentro de estos objetivos, la nueva situación económica implica
nuevas prioridades, dirigidas a la reactivación de la economía.
Para ello, a corto plazo, es necesario afrontar con medidas
complementarias a las ya articuladas, las necesidades de financiación
de las empresas, especialmente de las pymes, no sólo para lograr su
supervivencia, sino también para favorecer nuevos proyectos de
inversión y fomentar nuevas iniciativas. Así mismo, se debe de
prevenir la destrucción de empleo, facilitar la recolocación de las
trabajadoras y los trabajadores desempleados y garantizar la
cobertura social.
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