El representante de CCOO en el Plan de Pensiones de Cepsa nos hace llegar la siguiente información sobre la situación del plan y estudios elaborados por los grupos de trabajo del Plan de Pensiones.
PLAN PENSIONES CEPSA.- Informe de situación a 30 de noviembre de 2008
Rentabilidad neta
Revalorización del Año -9,32 %
Revalorización del Ultimo Mes 0,37 %
Rentabilidad de los Ultimos 12 Meses (TAE) -9,48 %
Rentabilidad desde el Inicio del Fondo (TAE) 6,34 %
Valor Liquidativo de la Unidad de Cuenta:
31/12/07 13,37460 Euros
30/11/08 12,12832 Euros
Composición de la Cartera de Inversión:
% Renta Variable Directa y Fondos de Renta Variable 17,03 %
% Renta Variable Inmobiliaria y Fondos Inmobiliarios 3,54 %
% Renta Variable Garantizada y Oblig Convertibles 3,77 %
% Renta Fija 55,27 %
% Tesorería 20,39 %
Valor Patrimonial
Plan de Pensiones CEPSA 203,66 Millones de euros
Fondo de Pensiones GRUPO CEPSA 242,61 Millones de euros
Nota fondo de pensiones Cepsa
En 2008 estamos asistiendo a la peor crisis bursátil en 70 años, con caídas de los índices de Bolsa cercanos al 50% en los principales mercados. Los mercados de crédito también registran niveles record negativos, con muchas emisiones de deuda corporativa recogiendo en su valoración probabilidades elevadas de impago del principal de la deuda.
Bonos corporativos (financiero)
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Bonos corporativos (industrial)
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(*) Datos a 29-octubre en euros
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En este entorno tan negativo para los mercados, el valor de cuenta del fondo de pensiones en los últimos 12 meses (datos a 30 septiembre) ha sufrido una caída del 6,44%. Es una caída importante que refleja la gravedad del momento que atravesamos, pero es una rentabilidad menos negativa que la obtenida por muchas inversiones de perfil de riesgo similar. En términos relativos la posición del fondo es menos mala que la de otros conocidos planes de pensiones colectivos de grandes empresas que ofrecen rentabilidades en las mismas fechas en el entorno del -11% al -15%, aunque la media del sector se encuentra en la zona del -6,2%
Mucho se ha escrito y comentado ya sobre los orígenes de la crisis, por lo que no es el propósito de esta nota entrar en el detalle sobre éstos. Lo que si podemos afirmar es que esta crisis ha tenido un origen eminentemente financiero, como consecuencia de un entorno de tipos de interés muy bajos, que incentivaba el endeudamiento “barato” y desmesurado de empresas y familias.
Volviendo a la actualidad, los acontecimientos se están desarrollando con inusitada rapidez, mientras que los políticos y autoridades intentan tomar medidas urgentes para frenar la ola de pesimismo y desolación que embarga a los mercados financieros. Hemos visto bajadas coordinadas de tipos de interés, amplios programas de recapitalización bancaria e inmensas inyecciones de liquidez por los principales bancos centrales. Todo ello no ha impedido que el acceso al crédito y el mercado de financiación estén prácticamente cerrados y que los mercados de renta variable se hayan hundido.
Después de ser testigos del desarrollo de la crisis financiera en los últimos meses, cuyo clímax se alcanzó con la quiebra del banco de inversión norteamericano Lehman Brothers, estamos viendo ahora como se extiende la crisis a la economía real de todos los países del mundo. Y es que, un entorno en el que la operativa de crédito se seca, penaliza gravemente la actividad económica y amenaza con una profunda recesión económica.
En el punto en que nos encontramos ahora es imposible determinar cuando puede terminar la crisis financiera o en que nivel de precios se estabilizarán los mercados. Lo que si podemos saber es que las perspectivas de crecimiento económico han quedado seriamente dañadas, lo que va a afectar sin duda a los beneficios de las empresas y a los consumidores. Las buenas noticias son que los mercados parecen haber descontado buena parte de ese escenario actualmente.
En nuestra opinión., uno de los indicadores clave para anticipar el final de la crisis de los mercados es la normalización del mercado interbancario y del mercado de crédito. En este sentido las medidas adoptadas parecen suficientes y bien orientadas. La principal duda reside en saber cuando ocurrirá dicha normalización, ya que cuanto más tarde se produzca, mayor será el impacto negativo para la actividad económica. Lamentablemente, la mejora en el crédito no podrá evitar que la economía mundial atraviese un período extremadamente difícil que llevará a la recesión a muchos países. Más improbable nos parece un escenario de “Gran Depresión”, en el que veamos crecimientos muy negativos de las principales economías mundiales, ya que confiamos en que los mercados de crédito mejoren lenta pero progresivamente.
En este entorno, para los inversores la estrategia a adoptar depende mucho del horizonte de inversión. El corto plazo promete poner a prueba la resistencia de los participantes en el mercado, por el elevadísimo nivel de riesgo e incertidumbre existente. En este sentido lo más recomendable sería permanecer fuera del mercado, con elevadas posiciones en liquidez hasta que la situación se normalice o se vislumbre la luz al final del túnel.
Pero los inversores de largo plazo, entre los que nos encontramos, deben valorar otros aspectos. Podemos afirmar que los mercados de crédito están recogiendo en su precio un escenario de impagos extraordinariamente elevado, y que los mercados de renta variable se encuentran en niveles de valoración que históricamente han compensado a los inversores por el riesgo asumido, y que en muchas ocasiones les ha ofrecido rentabilidades elevadas a largo plazo.
La combinación de ambos horizontes debe ser tenida en cuenta a la hora de gestionar la cartera de un fondo de pensiones. Por un lado, la incertidumbre a corto plazo hace aconsejable adoptar una actitud prudente en términos de riesgo. Es por ello que el nivel de exposición a renta variable se encuentra actualmente en el 18%, el más bajo de los últimos años. Sin embargo, atendiendo a lo ya comentado respecto del largo plazo, nos parece que haríamos un flaco favor a las perspectivas futuras del fondo si redujésemos totalmente el riesgo de la cartera a los niveles actuales de mercado.
En definitiva, mantendremos una visión cauta en el corto plazo, intentando evitar caer en la tentación de comprar barato hasta que la incertidumbre no se reduzca, pero consideramos que pensando en un horizonte más largo lo más adecuado es no reducir aún más el riesgo actual de la cartera.
informe-cepsa http://megafonoccoo.files.wordpress.com/2008/12/informe-cepsa.doc